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November 01 Primero sueño
Me gusta creer que soy una persona estremecida por muchos sueños. Sirven quizás para darle sentido, poblar de significado, una existencia a la zozobra que de muchas maneras me he buscado. Hay una tríada para darle sentido, se supone, a la vida (cualquier vida): Ten un hijo, planta un árbol, escribe un libro. Llevo dos de tres. No. No tengo ningún hijo. He plantado algunos árboles y he escrito algunos libros. Y tengo otros tanto por escribir... Hace cinco años (hoy exactamente se cumplen) presenté Icaria, mi único libro publicado en el Jardín de Letras. Cumplí en aquel entonces un sueño que había tenido mucho tiempo... Ya han pasado cinco años. No he vuelto a publicar otro (tampoco le he hecho demasiado esfuerzo...) y hace demasiado que la satisfacción de “un sueño anotado” se desvaneció. Pero todavía me pregunto si para cuando escriba la entrada del 1 de noviembre del 2011 (¿se usarán aun los space en ese momento?) Icaria tendrá ya algún “hermanito”. Bordeando esa pregunta, y con una pizca grande de ocio, he “planeado” las siguientes ediciones, en orden:
Icaria, reedición. Corregidas las erratas, un nuevo prólogo de Conrado Córdova Trejo y un apéndice con las imágenes de Iván Camarena, comentadas por él.
Ceniza a la ceniza, una compilación de mis poemas de amor-desamor / memoria-olvido, dispuestos de tal manera que forman una coherente narración amorosa. Desgastante y absurdo, como los recuerdos de un amor ausente. Mi único intento por utilizar un lenguaje sencillo y sin complicaciones estructurales.
Ecos, mi favorito, sin duda alguna. El Mito, revalorado, resemantizado y reinterpretado. El trabajo que más me ha satisfecho y donde he encontrado mi nicho expresivo. Un libro transgresivo por que ¿qué mayor trasgresión en estos días que ser clásico? Ecos, el título es literal: la reverberación de la tragedia en los mitos griegos, el eco del dolor y por ende, la escasa originalidad del sufrimiento humano. Prefigurado siempre, un eco.
Los Despojos, el primer poema que tengo (conservo mis manuscritos, todos y cada uno) está fechado el 17 de diciembre de 1998. Al cumplir diez años de escribir poesía, pretendo reunir todos aquellos poemas que ya sea por su temática o por su poca calidad no aparecieron en ningún otro libro. Un libro fetiche, donde la honestidad artística y la egolatría se confunden un poco, de veras.
El Emisario, mi primera novela. Un tributo a H.P. Lovecraft y sus discípulos, pero con la bastante independencia para ser leído por cualquier profano de los mitos de Cthulu. La historia de un esquizofrénico en un asilo mental, con un horror que se remonta al Caos Primigenio habitando dentro de su mente. Este libro ha rondado mi cabeza desde hace años, creciendo junto a mis lecturas y acabando con la paciencia de todos los que me han escuchado narrársela. Dedicada a todos aquellos que dijeron “Deberías de escribirla de una vez” y que en el fondo pensaban “Si le digo eso, se callará”.
Caín, la novela que si soy capaz de escribir como he soñado, será por la que quisiera ser recordado. El Mito de Caín, nutrido en la fantasía y los surrealismos de la especulación religiosa. Un parábola del asesino como cimiento de la civilización, del exilio como autoproclamación.
Y, desde luego, otros sueños que surjan por ahí, serán bien recibidos. Pero pues, no esperen que esperaré de pie.
(¿Encontró usted, lector, el sueño escondido? Claro que sí, se trata de una pequeña editorial)
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