Miguel Angel's profileLos despojosBlogListsNetwork Tools Help
    December 22

    Feliz Cumpleaños, Adrián

    Adrián, hoy es tu cumpleaños, tienes ya 16 años.

    Tú sabes, son muchas las cosas que pudiera decirte, por el mucho cariño que te tengo y demás cosas cursis, pero a ninguno de los dos se nos da el dar y recibir, respectivamente, tanta miel.

                Así que le cedo la palabra a Marcelo Bernardi. Son las palabras que me hubiera gustado escribir para ti.

                Feliz cumpleaños.

     

    Discurso a un niño

    Marcello Bernardi

     

    Si te dicen siempre que eres afable, pon atención:

    alguien tratará de aprovecharse de ti.

     

    Si te dicen siempre que eres inteligente, pon atención:

    alguien tratará de eliminarte.

     

    Si te dicen siempre que eres obediente, pon atención:

    alguien tratará de hacerte esclavo.

     

    Si te dicen siempre que eres bueno, pon atención:

    alguien tratará de oprimirte.

     

    Si pero te dicen de estudiar, no temas:

    tú puedes hacer un mundo sin escuelas.

     

    Si te dicen de callarte, no temas:

    tú puedes hacer un mundo sin mordazas.

     

    Si te dicen de obedecer, no temas:

    tú puedes hacer un mundo sin patrones.

     

    Si te dicen de pedir perdón, no temas:

    tú puedes hacer un mundo sin infiernos.

     

    No creas a quien te comanda, a quien te castiga,

    a quien te adiestra, a quien te insulta, a quien te ridiculiza,

    a quien te halaga, a quien te engaña, a quien te desprecia.

     

    Ellos no saben que tú todavía eres un hombre libre.

    December 19

    Los Despojos Vol. I

                Hace un año, este blog nacía.

                Recuerdo que cuando creaba mi primera entrada en el blog (como hoy) tampoco tenía ganas de escribir. De cierta forma ha sido catártico este proceso, un espacio para mi melancolía, para las sombras que me habitan. Pero eso no fue todo,  “Los Despojos” fueron la posibilidad de decir tantas cosas que por una u otra razón no tenía espacio ni oportunidad para decir. Los que me conocen, saben que soy malo para los sentimentalismos, pero muy sentimental. Y de repente me vi con el pretexto maravilloso (este blog) de tener el momento y el espacio para sacar esos sentimientos.

                Francamente, ha sido una experiencia muy grata este blog. No es el diario que esperaba que fuera, ni el registro emocional ni anecdótico que era mi primera intención. Resultó ser el espejo en que ahora me miro.

                Recuerdo la última línea de aquella estrada:

                Así que querido lector, fantasía inexistente, nos vemos hasta dos semanas... Prometo no aburrir mucho a la gente.

                Supongo que para muchos es un blog aburrido, sin fotos ni fondo músical... pero para los que me importan espero que haya sido lo que fue para mí, una manera de acercarlos a mi corazón.

     

    Pd. Lo que sigue es una tontería, pero ya sabes lo importante que la música resulta para mí. Así que les dejo el Soundtrack Oficial del weblog “Los Depojos”

     

     

     

    Los Despojos Vol. 1

     

    01

    Sopor Aeternus

    If Loneliness was all

    02

    Joan Manuel Serrat

    Vencidos

    03

    Blind Guardian

    Nightfall

    04

    Mecano

    Una año más

    05

    Goethes Erben

    Glasgarten

    06

    Lou Reed

    Vanishing act

    07

    Enrique Bunbury

    Estrellas

    08

    Madredeus

    As brumas do futuro

    09

    Edguy

    Holy Water

    10

    Virgin Black

    Our wings are burning

    11

    Vison Divine

    La vitta fugge

    12

    13

    Sopor Aeternus

    Rika Muranaka

    Resume

    The best is yet to come

     

    December 15

    Post Tenebras Spero Lucem

    ¡Cuántas veces, Don Quijote, por esa misma llanura,
    en horas de desaliento así te miro pasar!
    ¡Y cuántas veces te grito: Hazme un sitio en tu montura
    y llévame a tu lugar;
    hazme un sitio en tu montura,
    caballero derrotado, hazme un sitio en tu montura
    que yo también voy cargado
    de amargura
    y no puedo batallar!
     
    León Felipe
     

     

                Te escribo, don Quijote, desde estos oscuros tiempos que me rodean y de la amarga fiebre que me habita. Desde estos detestables siglos y desdichados sitios, en los que he caído.

                Porque vamos a ser sinceros desde el principio: he enloquecido.

                No fueron los mismos libros; más que alimentos, fueron otros mis duelos y quebrantos. Otros los sueños que me devoraron, otras las ansias que me consumieron. Otros más oscuros mis insomnios y mis días.

                Mi locura se acuñó en el cansancio de voces rumiadas, de letras entumecidas. Palabra reverberada en bóvedas e incienso, letra eterna en frágiles páginas. Mi locura es el eco vertiginoso de un templo, el escalofrío del agua bautismal.

                Mi locura viene del descorazonamiento, de vendas sobre vendas sobre vendas; de mapas conceptuales donde el orden del cosmos se exponía como las entrañas de un animal; viene del resonar de clavos sobre madera y hombres en llamas. De fragilidades inadmitidas y fortalezas enfermas. Viene, rara hechicería, de nuestros tantos castillos de razón y superstición necesitados.

                Para arrancar mi locura, fuera preciso hacer escrutinio a tanto universo, arrojar a la hoguera un mundo. Necesitarían condenar al fuego a la Historia.

                Entonces fue cuando lo intenté. Arrojé a las llamas todo ese universo que me construía. Ese universo de contradicción y circunstancia. Con despecho prendí fuego a todos los velos que cubrían mis ojos, a todas las verdades a medias y todos los cimientos de la fe. Y cuando se derrumbaron, cuando se desvanecieron todas las sombras que proyectaban dentro de mí,  sobre los escombros, yo mismo me desmoroné. Y mi corazón fue un puño de fría ceniza esparciéndose al viento.

                Te escribo don Quijote, desde una desdichada edad que llamamos tiempos modernos. Son tiempos de desventura y fatiga. Una noche de lobos nos envuelve y un nuevo sol de neón nos calcina. Manos extendidas desde la oscuridad y desde el hambre nos fatigan, nos desgarran, nos hacen desviar los ojos. Son tiempos de callejones oscuros y almas que vagan la miseria. Grises torres de concreto arañan un cielo inalcanzable mientras en sus entrañas pululan hormigas hambrientas. Desde una oscuridad a otra nos movemos, desde una prisión a otra marchamos. Es un siglo oscuro donde no podemos ya sostener ni la mirada.

                La tierra, herida y erosionada, fatigada del veneno que somos, nos aborrece.

                Descendemos hacia las tinieblas interiores del instinto. Nos odiamos, profundamente nos odiamos. Desde el fondo mezquino de nuestra animalidad nos odiamos, como chacales. De la noche venimos y hacia la noche marchamos, oscuros y en el desaliento profundo. De la nada hacia la nada y nos hacemos pedazos en el intersticio. Nos degradamos. Amor, fe, Dios, son invenciones que dejamos atrás, creadas una vez para dominar el miedo de la naturaleza, las usamos después para dominarnos a nosotros mismos. El artificio nos sojuzga, nos somete a voluntades ajenas, a verdades y ficciones impuestas, indolentes. Este es nuestro desdichado siglo de sometimiento absoluto.

                Soy un corazón nacido en el desaliento.

                Don Quijote, quisiera poder soñar junto contigo; tomar una verdad de mis sueños e imponerla al mundo... tomar la adarga triste de la resolución,  la herrumbrosa armadura de lo que creo. Y Cabalgar...

                Cabalgar... solo contra el mundo.

                No.

                Soy un corazón nacido en el desaliento. Aquí, ahora, estos tiempos que odio, estos mismos tiempos que me engendran y que desprecio, me ofrecen un solo tipo de locura. No es la locura del sueño... sino la de la negación. Soñar, enloquecer, es cerrar los ojos.

                Eso nos hace diferentes, don Quijote. Tú amabas ese mundo, tus detestables siglos, tu edad de hierro. Casi puedo verte, con un puñado de bellotas entrechocando en tu mano callosa que tiembla... los ojos tuyos, encendidos más por el fuego interior que por el de la hoguera frente a ti. Soñando.

                Soñando con mundo pretérito, con la dichosa Edad de Oro... Aquella vez hablaste para ti... sólo para ti... Aquello fue tu declaración. Tu batalla era contra aquellos detestables siglos, pero con amor a los mismos... Tú, en un puño de bellotas, figurabas este mundo corrompido como una crucial semilla. Esto siglos engendrarían la Edad de Oro.

                Tu santa locura era el sueño de algo mejor para este mundo. Mi locura, es girar la cara hacia otra parte. Tu locura fue confiar, soñar, creer. La mía fue la mezquina desconfianza, la trampa de la fantasía y el descreimiento sin propuesta...

                Soy yo como el Alonso Quijano que fuiste, gris y fuera de lugar. Un fantasma supervivido de un mundo que lo relega. Yo me siento así, en tardes consumidas entre la música y los libros, en una existencia impertinente. Entre Alonso Quijano y tú media la voluntad de un soñador, de un hombre que asume que puede ser algo más, y no lo indicado en las pautas de la Circunstancia.

                Enséñame, don Quijote, a soñar. No a ver gigantes donde hay molinos de viento o ejércitos donde pacen los rebaños. Enséñame a tomar la lanza y acometer sin miedo sostenido en lo que creo. Enséñame a afrontar la derrota constante sostenido en la fe de que lo mejor está por venir. Enséñame a no rendirme, esa divina locura de creer en los demás, de soñarnos libres...

                Enséñame don Quijote, esa hazaña que ni el polvo de cuatrocientos años, ni el olvido y ni las malas voluntades pudieron borrar. Tuya es la hazaña de trascender desde tus siglos a los míos, y de imponer tu verdad a mi abatimiento.

                Enséñame la sabiduría de afrontar la jaula que son mis lugares oscuros y mis desdichados días para soñar. Soñar y seguir. Y esperar la luz después de las tinieblas.