| Miguel Angel's profileLos despojosBlogListsNetwork | Help |
|
February 27 Empañar un espejoHoy al salir de la regadera, encontré el espejo del baño completamente empañado. Me quedé mirando un rato mi propia imagen distorsionada por la humedad y por un impulso infantil, dibujé en el lugar donde correspondía mi rostro una cara feliz. Una imagen difusa coronada de una sonrisa falsa. Seguí viendo mi reflejo en el espejo empañado. Lentamente, al volver la temperatura normal el vapor comenzó a condensarse en pequeñas gotas dispersas. Pero en el lugar donde estaba la cara feliz se formaron dos gotas más grandes que el resto. Dos gruesas (y como todas las que recuerdo) involuntarias lágrimas. Se deslizaron por la sonrisa, desvaneciéndola. Sentí un escalofrío al momento en que el aire caliente se enfriaba. Y de pronto estaba borrando con mi mano el rostro que ahora era de tristeza. Y me encontré con otra imagen, frágil, desnuda y sola que intentaba con todas sus fuerzas borrar su reflejo.
***
Arañando el velo empañado de mis limitadas percepciones, dibujo la felicidad. Pero en el velo desvanecido afronto el vacío, la necia quimera de ser feliz se arrasa dejando una verdad fría y triste; en la claridad soy un hombre frágil, desnudo y solitario, que con todas sus fuerzas se odia así mismo. Eso hay debajo de la sonrisa, que dibujo en los instantes de armonía, en los episodios de coagulado entendimiento. Segmentos para creer, sentirse completo, soñar el interludio de dos soledades. De la que vengo y a la que voy. No mirar el fondo de los espejos es lo que hace que mi vida sea no dichosa sino soportable. Ser feliz se volvió empañar los cristales con desaliento. February 14 Pigmalión (Parte II de II)Seis meses después...
Inevitablemente comencé a quererte. Tu presencia condensada en una pantalla me era más apreciada que el gesto, que el abrazo, que la voz de muchos cuanto me rodeaban. Hay algo de triste en que el peso de nuestras tragedias caiga sobre los hombros más inocentes, sobre los constantes, sobre los que nos aman sin esperar, sobre cada de los amigos y la familia; en que ellos se sostengan la amargura que es uno, la amargura que se cae a pedazos maldicientes. Pero tú, Natalie, luz naranja en mi pantalla, día tras día te volvías la depositaria de mis necias felicidades, de la secreta vanidad de tenerte a mi lado, de saberme tan guarecido detrás de un monitor que no había ternura que no arriesgara, ni sinceridad perdida. Un rostro distante el destino de un horizonte que abría alas. No sé que es el amor, no lo sé de verdad. Pero debe parecerse a lo que anidaba ya en mis sueños que te rodeaban. *** Una noche me dijiste la verdad. Máscaras sobrepuestas. Natalie, desde el nombre comenzó la mentira. Mentira eran tus años, los rasgo de tu foto, el azar hermoso que te había llevado hacia mí. Mentira tus sueños y todo el cariño que yo adivinaba era un recorrer mi laberinto de la mano de la curiosidad. Cada bella casualidad y coincidencia, cada deja vu, se vino a pedazos dejando al descubierto una pesquisa previa. Llegar a mi puerto fue para saciar un ego lastimado. Incluso antes de revelar todas las mentiras, dijiste que querías verme a la cara. Sentí después de todo, que contemplabas un cráneo desnudo, sin palabras. *** Llegaste aquel verano como veneno dulce. No sé qué tan herida, no sé con cuánta vanidad lastimada, con cuántas ganas de demostrarte que no eras lo que yo pensaba. Legaste de la mano de la mentira. Y para borrar aquello que yo pensaba de ti, te disfrazaste, como todos, maquillaste tu cara, mentiste un sueño y todo lo sabido lo vestiste de coincidencia. Así llegaste a mí. Mas no tú en realidad, sino la máscara, ese contructo que llamamos Natalie. “Natalie”, ella logró llegar al puerto de mi interior. Tú quedaste, incluso más afuera para siempre de mí. Porque yo de ti seguiré pensando lo mismo que antes de conocerte personalmente: que no eras más que una mujer lastimada y manipuladora, una mujer que haría daño sólo por sentirse menos sola, una mujer tan débil que prolongaría una mentira por más daño que hiciera por no saber terminarla. Un mujer que mentiría un “te quiero” para que se lo devolvieran. La noche que caía tu farsa, se alzaba un día nuevo, el colofón de la broma amarga: 28 de Diciembre del 2005. Fue tanta la extrañeza dentro de mí ante tal suceso, que no cabía espacio ni siquiera para la tristeza. *** Epílogo
Pigmalión fue un artista que se creo una estatua de marfil tan perfecta que se enamoró de la misma. Quizás yo con manos en vez de cincel, con deseos, con ansías, con soledad, trabajé no sobre marfil sino con aire, o sobre la breve insinuación de una foto, de un gusto, de un posible eco. Construí de quien enamorarme. “Natalie” es más mía que de cualquiera. Estaba construyendo a la mujer en donde depositar mi corazón y mis sueños. No me he enamorado de la persona en sí, sino de su papel en mis horizontes, de la mujer posible, del latido acompasado, de la mirada donde me reflejo. Natalie se ha ido. Pero lo verdaderamente triste es que no me recuerdo (ni me siento capaz) de amar sin construir, de amar sin que sea mi creación donde como una costa vayan a romper los mares de mis plegarias. Soundtrack IILife Alone or Life as One?
Faith in Heaven is Faith in Hell
01.- Call on me (Lou Reed) February 13 Pigmalión (Parte I de II)No te conocí como a cualquiera. Llegaste aquella tarde de verano como un misterio a descifrar, como un nombre solo, un nombre que reverberaba dolor y desconfianza. Mas no eras tú, esa sombra de mi pasado, esa lágrima triste que había olvidado en mis pestañas. Te llamabas y no eras, Natalie. Y desde la frontera de los nombres, descendimos el uno hacia otro. ¿Qué significa conocer a alguien?¿Es coincidir?¿Cohabitar los mismo espacios, los tiempos, la fugacidad de una sonrisa?¿Es encontrar la forma nuestra en el espejo?¿Nutrirnos en la coincidencia y del milagro sutil de tararear la misma canción?¿Significa, quizás, vibrar con las mismas notas y sentir el desconcertante deja-vú cada dos frases? ¿Es a fin de cuentas “domesticar” como el zorro de “El Principito”? Natalie, sólo eras un nombre en mi pantalla, el naranja palpitante de tu saludo en el MSN, una cifra de correos nuevos, una canción compartida, una foto bellísima con la mirada sombreada de melancolía. ***
Todos son máscaras. En el teatro triste del mundo desfilamos representando un papel. Soy tu buen creyente, tu buen hijo, tu buen estudiante; tu mejor amigo, tu siniestro adorador, tu asceta flagelado. Soy el eco de tu dolor, el reflejo de tu sonrisa. Soy la máscara de la complacencia. Payaso desgarrado por dentro. Estoy vacío, tanto, que solo me queda el eco de tu llanto y de tu risa para habitarme las entrañas. A tanta máscara le he llamado amor. Obvio y triste. A veces dejamos de actuar. Nos despojamos de la última máscara (¿cuál es la tuya, cuál es la de cada quien?), la última, la de hombre triste, la mía. Me desprendo de las lágrimas de negra resina y de los labios dolientes, para quedarme vacío y desnudo, con un rostro sin más emoción que el cansancio. Tal cual soy. Y llega el accidente, unos oídos sin reproche, unos ojos sin lástima. Me abrí ante ti Natalie por la única razón que podría moverme; por que no tenía nada que perder. Porque nada esperabas y nada te debía, nada me debías y nada de ti esperaba. No te debía ni siquiera la injusta mentira de quererte, ni siquiera el duro conservar la pose de existencia. No eras nadie y nada era yo. Entonces, de ojos y oídos, pasaste a manos comprensivas. ¿Qué es el cariño? Sincronía e intertextualidad. Son las epifanías de conmoverse en el mismo verso y que los laberintos de la memoria conduzcan al mismo sitio. El amor es silencio y mirada de complicidad. La sutil ondulación de una nota que nos dice que todo puede ser la gran sinfonía que esperábamos sentados.
Continuará February 01 InsomnioQuiero pensar que es por que tengo frío. O el fastidio de siempre escuchar música. O la radio indicándome con cada cambio de programa la hora que es. La latencia del café adivinada en el sabor a café en mis labios o las agruras por haber bebido demasiada coca-cola durante la tarde. Quiero adivinar el insomnio más allá de la frontera de la piel. *** Se mueven en la periferia de mis pensamientos. Si tratas de enfocarlos con un poco de raciocinio se pierden dentro de ti, como una mano que estruja tu estómago, como una angustia indescifrable. Y el insomnio es eso, una periferia de pensamientos, un desfile inquietante que pasa por el rabillo del ojo. Sombras, recuerdos, sombras y más sombras. Un procesión de amarguras, de frustraciones y memorias me desvelan. Amanece, las imágenes se difuminan, mas los sentimientos se vuelven de una exactitud inexorable. Amanece. El frío intenso es un pretexto para las lágrimas. *** Quiero pensar que es el frío. No la sorpresa desabrida de no poder recordar un beso, un abrazo, las charlas infinitas... No la amargura de que es mentira, de que no me duele no recordar los besos, las charlas y el abrazo infinito (lo cual sería un alivio), sino que lo recuerdo con precisión dolorosa. Quiero pensar que el frío es quién causa mis lágrimas. Amanece, no dentro de mí. Y no saber si la fractura en el optimismo automático de los últimos días es el insomnio o la tristeza. Cuál es la causa y el efecto y dónde acabarán. Quiero dormir. Y que amanezca dentro de mí. |
|
|